Baños calientes

2. Baños calientes completos.

Se aplican también indistintamente a sanos y enfermos. Pueden tomarse de las dos maneras siguientes: Se llena el baño de agua caliente (a) de modo que cubra todo el cuerpo, sin quedar parte alguna fuera del líquido. Después de permanecer en él de 25 a 30 minutos se pasa rápidamente a un segundo baño (b) que contiene

Baños Calientes Completos

agua fría, cuidando de no meter en ella la cabeza, y a falta de baño se lava todo el cuerpo, con la prontitud posible, de suerte que esta operación no dure más de un minuto. Sin secarse el cuerpo se viste y hace ejercicio durante media hora por lo menos, hasta enjugarse completamente y volver a adquirir el calor normal, bien sea en la habitación o al aire libre. El trabajador puede volver en seguida a sus habituales tareas. La temperatura del agua oscilará entre 32 a 35º para personas robustas, y de 35 a 3S° C. para mayores de edad. Conviene medir con exactitud la temperatura, por medio de un termómetro, que se dejará algún tiempo dentro del agua, a fin de obtener una medida precisa. En general, el encargado de preparar el baño desempeñará su cometido con cuidado sumo. Nunca deben evitarse más los descuidos y desaciertos que cuando se trata de prestar servicios a enfermos.

Veamos el segundo procedimiento que puede seguirse para tomar este baño.

Se llena el receptáculo, como la vez primera, con agua a la temperatura de 37 a 44º C. próximamente, teniendo presente que nunca podrá bajar de 35°, ni pasar de 41, fuera de los casos en que el médico prescriba taxativamente una temperatura más elevada. Yo establezco, como término medio, de 39 a 41° C.

Pero este baño se compone de tres inmersiones en el agua caliente y otras tantas en la fría, alternando, por lo que le he bautizado con el nombre de "baño caliente completo de triple inmersión." La duraciones de 33 minutos exactos, entre los cuales se reparten las diferentes inmersiones del modo siguiente:

  • 10 minutos en el agua caliente;
  • 1 minuto en la fría;
  • 10 minutos en la caliente;
  • 1 minuto en la fría;
  • 10 minutos en la caliente;
  • 1 minuto en la fría.

Un reloj puesto sobre una silla, junto al baño, servirá para medir con precisión el tiempo.

Es indispensable que la operación termine con la inmersión en agua fría. Las personas robustas y habituadas a estas prácticas se sientan en el baño de agua fría y luego se sumergen lentamente hasta llegar a la cabeza; pero los que son muy sensibles, después de sentarse se lavan rápidamente el pecho y la espalda* (* Es decir, se echan agua sobre los hombros, a fin de que caiga por la espalda y la remoje.) sin sumergirse. El baño de agua fría puede suplirse por un lavado de todo el cuerpo. La cabeza nunca debe humedecerse; y si esto ocurre se enjugará (secará) inmediatamente. Al verificar la última salida del agua fría se enjugarán unicamente las manos, a fin de que no humedezcan la ropa al vestirse.

En todo lo demás, especialmente en lo que respecta al ejercicio subsiguiente al baño, síganse las prescripciónes dadas para el de agua fría.

Creo oportuno hacer aún varias observaciones.

Nunca deben prescribirse baños calientes solos, es decir, sin ir seguidos de baño o lavado con agua fría porque los primeros, si son de alguna duración, lejos de fortalecer, agotan el vigor y debilitan el organismo; en lugar de endurecer la piel la hacen mucho más sensible al frío; por consiguiente aumentan el peligro en vez de alejarle. Sabido es que el agua caliente abre los poros y se correría grave peligro si por ellos llegase a penetrar el aire. Todos estos inconvenientes se evitan con los baños o lavados de agua fría subsiguientes, por lo que nunca prescribo los primeros sin los segundos. Por otra parte el agua fresca conforta, mitigando a la vez el calor que se tiene en exceso; es un gran refrescante y al mismo tiempo protege, por cuanto al cerrar los poros hace más tupida la piel.

Aquí volvemos a tropezar con la preocupación que existe contra el paso rápido del calor al frío. Y sin embargo, precisamente en atención al baño frío subsiguiente debe elevarse la temperatura del caliente algo más que lo normal y ordinario. Por ese medio se satura el cuerpo de calor, en tales términos que puede muy bien soportar la impresión del agua fría. No obstante el que sienta horror invencible al baño frío súplale la primera vez con un lavado completo y pronto perderá el miedo. Todo depende de la primera prueba; el que la haga no tomará un baño templado sin el subsiguiente frío. Muchos que en un principio sentían esa aversión, acostumbráronse luego de tal modo a ese brusco cambio y le cobraron tal cariño, que me fue preciso poner freno y tasa a sus ímpetus, para que el exceso del bien no les perjudicase.

Nadie se asuste del hormigueo que se siente en la piel, especialmente de los pies, al pasar del baño frío al templado; muy luego se convierte en una especie de frotación agradable. cuando se toman en combinación estos dos baños, en la forma expresada, no son necesarios preparativos preliminares de ninguna especie, como, por ejemplo, para restablecer la temperatura normal en el cuerpo.

En toda clase de baños templados, si se prescribe a sanos, agrego algún cocimiento de hierbas medicinales; muy pocas veces empleo el agua sola.

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